
Miles de veces he muerto en universos bidimensionales. En cada una de ellas me tragué un insulto como ultima palabra, bytes fundiéndose con el negro entramado de la pantalla. De todas maneras era un juego.
He matado un par de personalidades virtuales. En ningún caso tuve unas ultimas palabras para ellas. No lo merecían. Era un juego.
El cambio es mi personalidad, cambio. Cuando uno repite muchas veces una palabra pierde el sentido, o solo pensemos que lo tiene.
Es un juego.
Alégrense, nos veremos pronto.
Anoche tuve un sueño. Soñé que estaba en Puerto Príncipe, cerca de la catedral de Notre Dame y estaba en compañía de alguien. Una persona oscura, como en las pesadillas de mi padre. Estaba también esperando a alguien, creo que un hermano. La ciudad estaba llena de imágenes profanas. Cristos con la cruz al revez, Vírgenes de cabeza. Yo tomé una barra de acero y me dediqué a destruirlas a mi paso.
El Hougan me dijo que era señal del Gran Met.
Dia CCCLXVII
VIERNES 27
Ya no recuerdo. Los eventos desaparecen ante la poca ejercitación de la memoria y solo suelen perpetuarse en la medida en que son inusitados, o porque solemos darles una importancia que rara vez tienen. Debió ser igual a cualquier otra mañana de cualquier otro día laboral, si hubiera sucedido algo novedoso lo recordaría.
Durante el día descargué una gran cantidad de tracks de Dead Can Dance de la pagina rusa. Bajaron a buena velocidad, de suerte que a mediodía ya consideraba que había terminado y no supe que mas bajar. Me suele pasar. Jfx me convence de que vayamos a la fiesta de fan fatal pero no tengo muchas ganas, la fiesta tiene sentido en tanto tiene el status de excepcional y cada dos semanas hay fan fatal y eso no tiene nada de excepcional. Salgo de la oficina, hace frío, tomo el bus hacia el centro para ir a recoger a Nina. Llegando a la 19, ya que iba en sentido norte – sur, veo a Llanto en cromo en un puesto de revistas. El semáforo estaba en rojo así que me bajo a saludarlo.
Vamos a buscar un café. A los pocos minutos que llevamos juntos me suelta una bomba – no le he contado, cierto? Voy a ser papá, de nuevo!. Yo no se si felicitarlo, creo que alcanzo a soltar un ahh bueno!, mas sorprendido que alegre. Joder, es el tercer hijo, quien se alegra de eso. Como dice Estática: tengo amigos muy raros. Charlamos de música, mas por cambiar el tema que por otra cosa, mientras tomamos un café en una frutería de la 18. Nos atiende una bonita mesera. Ya habiendo terminado el café se para un tipo con pinta de hopper e insulta a otro que está sentado en el fondo: el tipo le había dicho algún piropo vulgar a su novia y este reaccionó violentamente. Le digo a Llanto en cromo que mejor salgamos.
Necesito ir al banco pero no quiero ser grosero con él despidiéndome bruscamente. Pero me molesta que me acompaña, incluso, hasta la caja, y cuando voy a llamar a Nina desde una cabina, se para en la puerta. Como Nina me dice que aun se demora, vamos a un puesto de revistas a mirar comics y charlar. Nina me llama y me dice que ya sale, ambos salimos del local y él me va a decir algo pero se queda pensando y dice – no, mejor no. Sospecho que iba a pedirme dinero prestado. Camino por la 10ª hacia el sur, evadiendo repartidores de volantes ofreciendo servicios esotéricos. Llego a la Plaza de Bolívar y Nina me estaba esperando.
Vagamos un poco por la Candelaria. Yo tenia hambre, le nombré algunos de los lugares a los cuales vamos a comer y no se mostraba animada de ir a ninguno. Sin embargo terminamos en L´jaim, pidiendo lo de siempre mientras intercambiamos Cd´s. Yo le presto el que compré el jueves, ella me presta uno de chill out, una compilación de Café noir de música brasilera y algo llamado Monsieur Blumemberg. Salimos, me sentía indigesto, tomamos el bus a su casa.
Llamo a Jfx para ponernos de acuerdo para lo de la fiesta y me dice que ya le dio pereza ir. Ahora en que lo anima soy yo, entonces me dice que en media hora me llama. Camino hasta la Boyacá, mas por hacer tiempo, el Chico de la tapa me llama y me dice que no va nadie, mas bien, nadie de sus amigos. Y como Jfx no me llama, me largo a casa.
El resto del fin de semana no importa.
Desconexión.
Dia CCCLXVI
JUEVES 26
Esperanza es un sinónimo de cobardía. ¿Qué es en sí esperanza? ¿Es la fe en que todo puede mejorar?¿O es la voluntad de llegar a algo mejor? Aún nadie ha realizado un análisis de la esperanza (...) No, la esperanza hay que impedirla. Todo aquel que espera, deja la obligación en otra instancia. Esperanza es nada más que la renuncia a la propia acción.- Günther Anders
Again & again & again. Me afeito mientras en la radio hablan de la victoria de Hamaz en Palestina - La illaha illah llah, pienso yo. Tomo el bus, gruesas nubes grises sobre mi cabeza. Un C130 a través de la sucia ventana del bus.
Paso gran parte del día descargando tracks de Future sound of London, ya que descubrí como bajar música sin que el puto proxi me este jodiendo la vida. No las baja muy rápido, pero algo es algo. Analfabestia me llama, tiene un tono raro y suena deprimido. Angustiado, mas bien. Una amiga de Pepafresa, paisa, me llama y me juegan una broma que hizo que me pusiera nervioso. Salgo y me compro un paquete de frituras que como en el bus que tomo hacia el centro. Intento dormir un poco.
Vago por el centro, entro a un par de almacenes de libros, y ojeo un informe sobre el accidente de Chernobyl. Creo que todos los de mi generación crecimos con la paranoia nuclear. Era la guerra fría. Y Chernobyl causó pánico porque nos dimos cuenta que ya no bastaba un loco en un centro de MBIC, o un fanático como Reagan de presidente, para poder ser victimas de una nube roja lanzando radiación por todos lados. Largo rato miro el libro, lo dejo en su sitio y salgo del local sin preguntar siquiera su precio. Camino hasta la plaza de Bolívar y juego con el teléfono mientras llega Nina. Debí comprar un Game Boy. La ciudad entera me huele a mierda.
Cuando llega Nina caminamos hasta la Musiteca, miramos música y ella compra un Cd de música brasilera, uno para su papá, no supe de qué, y los remixes de Depeche Mode, el cual me regala. Yo me compro el ultimo que quedaba de Dead Can Dance / Within the realm of the dying sun. Salimos del local cuando ya lo están cerrando, caminamos por la 19 hacia el este y entramos a Oma, Nina pide un capuchino y un muffin de queso, yo pido una botella de agua carbonatada. Un joven empleado nos sirve en una bandeja, sus manos tiemblan como si temiera que se fuera a caer. Lo tomo con una sola y la llevo hasta la barra, nos sentamos y charlamos. Al salir vamos a una cigarrería donde ella compra unas Toblerone para sus hermanas, un tipo pide dinero desde la puerta y Nina le regala unos caramelos. Caminamos hasta la 7ª a esperar el bus a casa, unos indigentes se nos atraviesan y piden plata de manera agresiva. Quise partirle la cara al mas feo. All pigs must die.
Tomamos el bus a casa, charlamos y la acompaño a la puerta. El resto ya se sabe.
Desconexión.
Dia CCCLXV
MIÉRCOLES 25
Repetición: alarma, café, desayuno, bus y frío.
Repetición: aburrimiento, clips, hojas, correos, llamadas.
Quedo con Nina en la entrada sur de Granahorrar. Como tengo tiempo de sobra para llegar, voy a donde Analfabestia, ya que mi jefa me deja a pocos pasos del lugar donde esta. Me da yogur y me como una almendra, e intenta hacerme sentir culpable de mi actitud el sábado, con su amiga. Pero el arrepentimiento es una pérdida de tiempo. A las 18, mientras atiende a un sudoroso conductor de volqueta, me despido y salgo a tomar el Transmilenio hasta la 72, me bajo con el tiempo exacto y camino hasta Granahorrar. Mientras espero que llegue leo algunas paginas de Loriga, y cuando ella sube las escalinatas y me da un beso en la frente, vamos a buscar un cajero donde ella pueda retirar dinero. Hacemos una pequeña fila y me entretengo con los espejos que tiene para mirar hacia atrás. Como si todos los colombianos tuvieran mi estatura.
Vamos a un almacén cerca de la Caracas, donde tienen muchos Cd’s sobre amplias mesas de madera. Nada novedoso y si muy caro, aunque exceptuó los singles de Yazoo y OMD, y una compilación de grandes éxitos de Jesus & the mary Chain. Pero ya no tenían el soundtrack de the Exorcist, el cual deseaba comprar desde hace meses. A Nina se le irrita la nariz, salimos a tomar el bus a su casa. Termino el libro mientras llegamos.
Repetición: Doritos, bus a casa, dormir.
Desconexión.
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Dia CCCLXIV
MARTES 24
Supongo que mi sueño solo logra ser lo suficientemente profundo en la madrugada. Solo en la madrugada alucino; esta vez estaba con un grupo de adolescentes en una fiesta, y algún tipo de fuerza antigua e invisible casi logra ahogarme en la oscuridad. Sueño que les digo a los muchachos – no puede acabar con todos, pierdan el control!. No entiendo porque les decía eso. Pánico primitivo. De nuevo me despierta mi sobrino, esta vez le doy las gracias. Cuando cierro los ojos mi sueño es frágil como escarcha, sin embargo la media hora mas que logré dormir se sintió como un parpadeo. Salto de la cama, voy por mi café y lo tomo en mi cuarto. Enciendo la radio y pongo las noticias, Goldie mientras me visto, salgo a una iluminada y despejada mañana, cirros de hielo brillando en lo alto.
Otro estúpido día de trabajo. Basta eso para describirlo. Escucho Philip Glass Ensemble / Glassworks y descargo el soundtrack de Bladerunner, cortesía de Frank. El resto puede ser calcado de cualquier día anterior.
Salgo un poco mas tarde, ya que me quedo adelantando trabajo. Me da vergüenza ir a una reunión a la cual había quedado de ir con Jfx, y que comenzaba a las 17, ya que poco después de esa hora salgo. Así que voy a esperar a Nina. Hay trancón en la 10ª, lo cual no me preocupa. Dormito un poco en el bus, me bajo y camino hasta la Musiteca. Tienen mucha música nueva, y otra tanta en promoción, unos remixes de Depeche Mode, y un álbum de Dead Can Dance. Como tienen otras cosas que sé que le interesan a Nina, salgo a buscar un teléfono para llamarla. Antes de encontrarlo ella me llama, así que le digo que nos encontremos en el camino. Pero llego primero a la Plaza de Bolívar y no se anima a secundarme el plan. Entonces vagamos por el centro, entramos a una cigarrería donde compra unos chocolates Ferrero y un cuarto de libra de albaricoques. Yo no hablo mucho. Tomamos el bus a casa.
El resto, ya se sabe.
Desconexíon.
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Dia CCCLXIII
LUNES 23
Sueño extraño. Sueño que pertenezco a un grupo de traficantes no se de qué, la policía nos persigue y me compro una botella de Absolut, me tomo un trago y beso a una morena de labios carnosos. Raro. Me despierta el llanto de mi sobrino, voy a su cuarto, le doy su tetero y él vuelve a dormir. Miro la hora, 450, regreso a la cama. Las imágenes no vuelven a aparecer.
Cuando suena la alarma salto de la cama, voy por mi café, enciendo la radio y escucho las noticias. Preparándome el desayuno me salta aceite caliente a un brazo – Hijueputa!, digo entre dientes. Pongo a sonar Goldie mientras me preparo para salir, día hermoso, cielo despejado.
Suena Green Velvet. Me mantengo ocupado, ganándome mi más que merecido sueldo. Iguazita me dice que esta buscando trabajo, que se tiró el semestre y los papás no la mantienen más. Pepafresa esta deprimida, quiso volver con el exnovio de siempre, por el que me dejó hace mas de dos años, y el tipo le dijo que ya la había esperado mucho. Hasta merecido se lo tiene, uno no puede andar por el mundo jugando con la gente como si fueran fichas de ajedrez, a menos que uno sea líder militar.
En la tarde mi jefa me da un aventón hasta la 26, me bajo y camino un largo tramo, haciendo tiempo a que saliera Nina. Tomo el bus, al lado mío se sienta una muchacha de uñas pintadas de negro que corregía algo escrito en hojas de cuaderno. Me bajo en la 17, busco una cabina y llamo a Nina. Me dice que nos vemos en media hora, así que aprovecho para comer algo. Luego recorro las librerías de la 16 preguntando el Capital, y en la primera donde me dan razón me dicen que los tres libros cuestan $150.000 – leer a Marx es cosa de burgueses, dije ofuscado. Lo menos que los conseguí fueron los tomos dos y tres en $40.000. Camino, entonces, hasta la Plaza de Bolívar y juego con mi celular mientras llega Nina.
Nina iba elegantemente vestida. Parecía señora, y el contraste que hacia conmigo debía ser bastante extraño. Caminamos hasta un café en la Candelaria, Nina pide capuchino, yo un simple café. Charlamos un poco y salimos a esperar el bus a su casa, por poco destripo una araña que se me atraviesa en el camino. Nina me cuenta anécdotas que les contó su jefa.
Camino a mi casa veo otra araña, esta vez mas grande. Extraño. Dos arañas en mi camino. Si fuera supersticioso quien sabe que estaría maquinando. Un tipo hace un cruce prohibido y es detenido por dos policías de transito, a los cuales no ve – pobre marica, dije entre dientes. Tormenta eléctrica al noroeste. Tomo el bus a casa.
Nada novedoso. Como copiosamente poco antes de irme a la cama, pongo a sonar Bob Sinclair y tardo mas de quince minutos en dormirme.
Desconexión.